17 abr. 2011

Banca Municipal sin Interés


El modelo económico actual, basado en la llamada “economía libre de mercado” ha pasado por varias etapas hasta llegar a esta última, en la que se manifiesta un alejamiento creciente de la economía real o productiva de la financiera o especulativa. Los humanistas denunciamos la tiranía del capital financiero que está ahogando a trabajadores y empresarios, quienes representan la economía productiva. Los aparatos estatales han subordinado todo a los intereses de estos grandes capitales financieros, que especulan con las materias primas, los alimentos, el petróleo, los avances tecnológicos, la salud, etcétera. La violencia económica que ejercen es la principal causa de sufrimiento de miles de millones de personas en todo el Planeta. Los gobiernos de Europa han claudicado y abandonan ahora el tradicional modelo de protección y derechos sociales y siguen obedientes las consignas de los “mercados” (entiéndase bancos y fondos de inversión).
Es necesario desactivar esta enorme dependencia y subordinación al capital financiero y pasar a una economía productiva. Por ello defendemos un modelo de economía mixtadonde tenga su papel la empresa privada, pero también la intervención y regulación pública. Proponemos la creación de una banca pública sin interés, capaz de transformar los mercados financieros; los especuladores podrán seguir existiendo en la banca tradicional, pero su acción se convertirá en algo cada vez más marginal, ya que las familias y empresas preferirán financiarse a través de banca sin interés y, por tanto, sin usura.
La banca sin interés puede parecer a simple vista un proyecto utópico, por la fuerte y arraigada creencia, de que un crédito ha de llevar asociado necesariamente una tasa de interés. Este disparate sólo se sostiene desde el punto de vista de la usura instaurada actualmente. Desde luego que sostener una estructura bancaria tiene su coste, pero el mismo puede solventarse con el cobro de un gasto administrativo, necesario y suficiente, y no mediante la aplicación de tasas de interés, y mucho menos con tasas usureras.
El estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos manejan suficiente cantidad de fondos como para poner en marcha un flujo de préstamos y depósitos que hagan viable la creación bancos municipales sin interés. También cuenta con suficientes herramientas fiscales y legales como para hacer que muchos depósitos de empresas privadas e instituciones de todo tipo se canalicen a través de la banca sin interés.


Esta Banca sin Intereses favorecerá la Propiedad Participada de los Trabajadores para crear nuevos modelos de empresa y apoyará las infraestructuras sociales. 

Desde luego que las operaciones realizadas por esta banca, para que realmente estuviéramos hablando de una democratización de la economía, deberían estar cogestionadas y controladas por el conjunto de la sociedad.


Para los humanistas la prioridad es que todas las personas tengan aseguradas sus necesidades en lo que concierne a salud, educación y calidad de vida (vivienda, empleo, alimentación, etcétera) para poder desarrollarse con libertad. Por tanto, aspiramos también a la democracia real en el campo económico. El objetivo de la economía es asegurar que las necesidades de base estén a disposición de todos y aumentar el bienestar de las personas. Las administraciones públicas deberían garantizar los servicios públicos y aportar liquidez monetaria, independientemente de la oferta de los bancos privados.

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