23 jun. 2010

EL VIRUS DE ALTURA

Los escritos de Lala Rodríguez*.


Soy una de esas personas que considera que los verdaderos e importantes cambios que requiere nuestra sociedad no se darán gracias a la política, por la menos tal como la conocemos hoy. Pero también he creído que la labor política, cualquiera sea la función, puede desarrollarse de un modo distinto, un modo que permita ir ayudando a orientar esos cambios en una dirección adecuada, en una dirección de real justicia hacia las grandes mayorías postergadas.


Así, con una convicción por delante y también con una esperanza, he asumido un cargo político, un cargo de representación. Y a medida que el tiempo pasa, a medida que más me involucro en los ámbitos políticos, a medida que conozco más de cerca a otros políticos, pero especialmente a medida que descubro mis propias transformaciones, con más fuerza que nunca creo en la imposibilidad de la política para lograr los anhelos humanos. y mi esperanza de hacer las cosas de otro modo se ha ido tiñendo de todo tipo de dificultades.


Hoy se reconoce el fracaso de la política como orientadora de los fenómenos sociales, pero la política no es un ente superior que tiene vida propia, es el conjunto de intenciones humanas en las ciénagas del poder. Por tanto, el fracaso de la política es el fracaso de hombres y mujeres que han sido corruptos por el poder o han debido corromperse para alcanzar una mísera e ilusoria cuota de poder.


He podido comprobar una y otra vez cómo las personas frente al poder se transforman. Siempre este cambio se me hace más evidente al ver a otros, sobre todo a quienes nunca antes han disfrutado del poder, pero también he notado cambios en mí misma que me han aterrado. Del mismo modo en que a veces me veo actuando con mi hijo tal como lo hacía mi madre conmigo y yo juré nunca hacerlo, hoy reconozco en mis cambios elementos de todos aquellos personajes políticos que siempre aborrecí por disfrutar de privilegios que los distanciaban de los pueblos.


Reconozco que todo cargo político tiene una cuota importante de sacrificio y de postergación de temas personales por temas sociales o de grandes conjuntos. Pero según observo a diario a políticos que optan heroicamente por esta postergación, me veo obligada a cuestionarme yo misma, a preguntarme si no seré una más que simplemente se engaña y cuyo verdadero motor es la aspiración de éxito y prestigio personal para darle un poco de sentido a la propia existencia.


Este cambio de la personalidad que se produce con el poder es el llamado "virus de altura". Tiene las características de virus porque es esencialmente contagioso.


Estas palabras (Este libro) no representan una crítica a ningún ser humano en particular, pero sí una voz de alerta para todos aquellos que nos reconocemos como parte del grupo de alto riesgo de contagio del "virus de altura" y también un mensaje para quienes ensueñan con contagiarse algún día.

 
(*) Laura Rodríguez, diputada humanista, se destacó por su lucha en favor de los derechos de los grupos más discriminados, en especial de las mujeres, los grupos étnicos, de los enfermos y portadores de VIH, de los jóvenes y el adulto mayor.

http://www.laurarodriguez.cl/

19 jun. 2010

Unidad de la izquierda o convergencia de la diversidad progresista. Lo que hay que hacer frente a la crisis según los humanistas.

Ayer, viernes 18 de junio, asistí por la tarde a un entrañable y enriquecedor acto titulado: "Charla debate sobre las respuestas de la izquierda a la crisis", organizado por Izquierda Unida en el Centro de Profesores de La Laguna.

 

En la mesa presidencial estuvieron representadas algunas fuerzas políticas de "izquierdas": Sí Se Puede, Los Verdes, Partido Comunista del Pueblo Canario e Izquierda Unida Canaria, que realizaron de comienzo una intervención a través de cada uno de sus representantes escenificando la crisis desde sus particulares puntos de vista. Posteriormente se abrió un diálogo entre el público asistente y la mesa, aunque más que un diálogo, los que intervinieron desde el público (algunos pertenecientes a otras agrupaciones políticas progresistas), aprovecharon para dar también su punto de vista sobre la crisis; además algunas y algunos reclamaron la necesidad de la unidad de la izquierda para acudir con una sola voz y con más fuerza en las próximas elecciones locales y autonómicas.

 

Fue muy interesante y reconfortante apreciar la diversidad de opciones allí representadas, lo que da idea de que la "izquierda" es múltiple y variada, y que lejos de ser esto un inconveniente, consideramos que es una valiosa riqueza y una realidad insoslayable del mundo progresista en canarias que no podemos dejar de tener en cuenta, si bien, tampoco podemos dejar de reconocer su atomización y la poca participación social en el seno de la mayoría de ellas.

 

Ya que ayer, durante el acto, no pudimos dar nuestro punto de vista, me gustaría darlo hoy, si bien con la ventaja que da hacerlo sin límite de tiempo y con la extensión necesaria que creemos adecuada para hacernos entender, ojala consigamos esto último.

 

A nosotros nos gusta hablar de partidos o personas progresistas en vez de izquierdas, ya que este término ha quedado desdibujado y, en nuestra opinión, también antiguo o viejo: "El término izquierda política tiene su origen en el lugar de la Asamblea Nacional en que se sentaban, durante la Revolución Francesa, los representantes jacobinos, que respaldaban medidas que favorecieran a las clases más pobres de la sociedad. También se denominaban así los hegelianos jóvenes, que interpretaron a Hegel discutiendo su idealismo. En 1841 Ludwig Feuerbach publicó su obra más importante, La esencia del cristianismo. A partir de entonces, se convirtió en el principal referente de la izquierda hegeliana".

 

Muestra apuesta apunta no a la unidad de las fuerzas progresistas que ya demostró varias veces su fracaso total, sino a la convergencia de la diversidad. Creemos que la unidad de la izquierda nunca se consiguió ni se conseguirá, básicamente, porque nadie quiere ser absorbido por nadie y todos queremos existir en igualdad de condiciones que los demás, seamos más o menos numerosos, tengamos más, menos o ninguna representación política en las diferentes administraciones.

 

Convergencia de la diversidad significa trabajar juntos por construir un nuevo proyecto político progresista, posible y transformador para Canarias, sin que nadie pierda su identidad y contribuya en las mismas condiciones que los demás. Los que nos une es el proyecto construido por todos y la acción común para implementarlo y hacerlo posible y no el pertenecer a un bloque de acumulación de fuerzas donde el que tiene más fuerza de votos o de representación decide más que el resto.

 

La fiebre revolucionaria que emergió en occidente hace alrededor de 300 años atrás, parece haber cesado luego del fracaso de la utopía marxista en la Unión Soviética y los pueblos han entrado en un estado de sorda desilusión, mientras que la lucha se ha desplazado hacia los choques entre culturas. En ese escenario, la izquierda más radical se ha quedado sin proyecto y el viejo socialismo parece haber asumido su derrota, bajando las banderas revolucionarias vinculadas a su tradición histórica para adherir a un proyecto tibio que en sus días de fervor criticó duramente. En muchos lugares ha ido mutando hacia la socialdemocracia conformando aquello que denominan los «frentes amplios», conglomerados que responden a la vieja teoría de la acumulación de fuerzas, para conquistar el poder político y terminar administrando el modelo imperante, ahora como «parachoques» de las mismas movilizaciones sociales que, en sus mejores épocas, impulsó y lideró.

 

También los partidos comunistas han experimentado la misma tendencia y, gracias a esta táctica, han logrado acceder a pequeñas cuotas de poder político con el discurso de que es mejor estar ahí que en ninguna parte, usando el argumento del «mal menor», verdadero chantaje con el que se tiene cautivo el voto de las poblaciones, para evitar que gane la derecha.

 

Lo cierto es que por todos lados hemos escuchado la misma canción amarga de la derrota: se ha pasado del «avanzar sin transar» [ceder, pactar, negociar] al «transar sin avanzar». Parece que hubiera un acuerdo tácito respecto de que no se está dispuesto a pagar el costo en libertad que han implicado los procesos revolucionarios asociados a la instalación de los totalitarismos utópicos y se prefiere aceptar al estúpido esquema vencedor, intentando humanizarlo en la medida de lo posible. Pero todos sabemos, porque lo experimentamos cotidianamente, que en el orden actual la libertad tampoco existe y que sólo se ha producido un traslado del centro de poder desde el Estado hacia el Gran Capital: hemos pasado del monopolio público al monopolio privado (1).

 

Aun así, en muchos lugares, Canarias es uno de ellos, existen grupos de ex militantes de aquella vieja izquierda que están buscando un nuevo camino revolucionario, ya que intuyen que los métodos de análisis y las formas de lucha clásicos no les sirven para encontrar las nuevas respuestas. A esos persistentes luchadores sociales que no han claudicado nunca y que se atreven a dejar atrás los antiguos moldes queremos convocarlos a construir una nueva izquierda, que tal vez ni siquiera utilice esta añeja denominación porque necesita refundarse completamente (prefiero llamar progresistas a estas personas o grupos).

 

Este nuevo referente, que habrá de surgir porque la necesidad histórica lo está llamando, debe sustentarse en dos pilares fundamentales: poner al ser humano como centro, por encima de cualquier otro valor (se trate de Dios, el Estado o el Dinero) y, como corolario de lo anterior, su forma de acción ha de ser no violenta. Respecto del método de análisis de la realidad social, es necesario incorporar a la subjetividad humana y sus motivaciones dentro de los factores relevantes que impulsan cualquier proceso de cambios, tal como ya lo está haciendo la ciencia de las últimas décadas al interior de su propio ámbito.

 

Como ha sucedido muchas veces antes en la corta historia humana, nos enfrentamos a un sistema violento y queremos cambiarlo porque nuestra vida y la de todos los seres humanos incluidos en él están siendo afectadas dolorosamente. El fundamento principal que anima nuestra lucha y empuja nuestra acción para propiciar un cambio estructural, y no ajustes o correcciones de perfeccionamiento al esquema vigente, se reduce a una percepción muy nítida de que la violencia social que experimentamos no es sólo un efecto negativo secundario (una «externalidad negativa», como hoy les gusta decir a los tecnócratas), sino que un factor consustancial al sistema, que impone condiciones sociales violentas y deshumanizantes que generan, a su vez, reacciones violentas equivalentes en una escalada creciente e infinita.

 

Los humanistas no necesitan abundar en argumentación cuando enfatizan que hoy el mundo está en condiciones tecnológicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentación, salubridad,  vivienda e instrucción. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulación monstruosa del gran capital lo está impidiendo (2).

 

El gran capital ya ha agotado la etapa de economía de mercado y comienza a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que él mismo ha producido. Frente a esta irracionalidad, no se levantan dialécticamente las voces de la razón sino los más oscuros racismos, fundamentalismos y fanatismos. Y si es que este neoirracionalismo va a liderar regiones y colectividades, el margen de acción para las fuerzas progresistas queda día a día reducido. Por otra parte, millones de trabajadores ya han cobrado conciencia tanto de las irrealidades del centralismo estatista, cuanto de las falsedades de la Democracia capitalista. Y así ocurre que los obreros se alzan contra sus cúpulas gremiales corruptas, del mismo modo que los pueblos cuestionan a los partidos y los gobiernos. Pero es necesario dar una orientación a éstos fenómenos que de otro modo se estancarán en un espontaneísmo sin progreso. Es necesario discutir en el seno del pueblo los temas fundamentales de los factores de la producción.

 

Para los humanistas existen como factores de la producción, el trabajo y el capital, y están demás la especulación y la usura. En la actual situación, los humanistas luchan porque la absurda relación que ha existido entre esos dos factores sea totalmente transformada. Hasta ahora se ha impuesto que la ganancia sea para el capital y el salario para el trabajador,  justificando tal desequilibrio con el "riesgo" que asume la inversión.... como si todo trabajador no arriesgara su presente y su futuro en los vaivenes de la desocupación y la crisis. Pero, además, está en juego la gestión y la decisión en el manejo de la empresa. La ganancia no destinada a la reinversión en la empresa, no dirigida a su expansión o diversificación, deriva hacia la especulación financiera. La ganancia que no crea nuevas fuentes de trabajo, deriva hacia la especulación financiera. Por consiguiente, la lucha de los trabajadores ha de dirigirse a obligar al capital a su máximo rendimiento productivo. Pero esto no podrá implementarse a menos que la gestión y dirección sean compartidas. De otro modo, cómo se podría evitar el despido masivo, el cierre y el vaciamiento empresarial? Porque el gran daño está en la subinversión, la quiebra fraudulenta, el endeudamiento forzado y la fuga del capital; no en las ganancias que se puedan obtener como consecuencia del aumento en la productividad.  Y si se insistiera en la confiscación de los medios de producción por parte de los trabajadores, siguiendo las enseñanzas del siglo XlX,  se debería tener en cuenta también el reciente fracaso del Socialismo real.

 

En cuanto a la objeción de que encuadrar al capital, así como está encuadrado el trabajo, produce su fuga a puntos y áreas más provechosas, ha de aclararse que esto no ocurrirá por mucho tiempo más, ya que la irracionalidad del esquema actual lo lleva a su saturación y crisis mundial. Esa objeción, aparte del reconocimiento de una inmoralidad radical, desconoce el proceso histórico de la transferencia del capital hacia la banca, resultando de ello que el mismo empresario se va convirtiendo en empleado sin decisión dentro de una cadena en la que aparenta autonomía. Por otra parte, a medida que se agudice el proceso recesivo, el mismo empresariado comenzará a considerar éstos puntos.

 

Los humanistas sienten la necesidad de actuar no solamente en el campo laboral sino también en el campo político para impedir que el Estado sea un instrumento del capital financiero mundial; para lograr que la relación entre los factores de la producción sea justa y para devolver a la sociedad su autonomía arrebatada.

 

(1) El futuro de la izquierda, de Tomás Hirsh.

 

(2) Documento humanista, de "Carta a mis amigos".

 


14 jun. 2010

Frente de izquierdas en Bélgica

El 13 de junio Bélgica se celebraron las elecciones en un momento de crisis en Europa donde el miedo -paradójicamente- ha aumentado los votos de la derecha y de los xenófobos. Desarrollaremos el tema pero ya adelantamos una noticia auspiciosa por sus posibilidades futuras. Se ha constituido un Frente de Izquierda con un interesante abanico de partidos. Es la lista 18. Entre ellos está el Partido Humanista belga.
Ver vídeo electoral de esta lista tan diversa:

Campaña de denuncia de la violencia económica en Madrid

 
EMPAPELANDO UN BANCO
 
Dentro de la campaña de denuncia de la violencia económica "Malditos Bastardos", amigos del Partido Humanista de Madrid empapelaron ayer domingo día 13 de Junio, la fachada de una sucursal del Banco de Santander en la céntrica calle Fuencarral de Madrid, próxima a la Gran Vía.
 
Debido a que los medios de comunicación de masas, nunca dan cobertura a estos actos, la idea era la de congregar gente alrededor y realizar un amplio reportaje multimedia para que circule por la red, y que ayude a generar conciencia, que ayude a despertar a la población, acerca de los auténticos responsables de la crisis económica, a saber, la banca, las multinacionales y todo el entramado político-financiero, cómplice de los dictados de los mercados. Vivimos en un mundo de imágenes, de iconos, y símbolos y no había otra idea más interesante que la de profanar un templo de la religión oficial, a través de un acto de desobediencia civil ante la tiranía del Dios Dinero. Una acción rápida, directa y no violenta.
 
Participaron 9 personas. La acción se desarrolló rápidamente, en apenas 20 minutos. Los viandantes se paraban a mirar, aplaudieron y afirmaban su apoyo, mientras se repartían pegatinas sobre los efectos perjudiciales de la Banca para la Salud.
 
Además de los carteles que parodian la conocida película, "Malditos Bastardos", los humanistas pusieron varios carteles donde se expresaba la reivindicación de una banca pública sin intereses, y se afirmaba que la crisis del sistema financiero no es la crisis del ser humano.
 
Los participantes expresan su satisfacción con la acción realizada y afirman estar dispuestos a repetirla, además de invitar a otras personas y agrupaciones sociopolíticas a realizar actos en la misma dirección.
 
 
Fotos en el enlace:
 




10 jun. 2010

Crisis social y gastos militares en Espana


EDITORIAL EL PAIS -08/06/2010

 El plan de ajuste del Gobierno español está cifrado en 15.000 millones de euros como objetivo de ahorro, pero resulta que el gasto militar en España es de más de 18.000 millones de euros anuales. Recordemos que este plan de ajuste está poniendo al borde del abismo a la sociedad, a la politica y a la economia españolas, pero sin tocar un milimetro ni a los ricos ni al gasto militar (guerras, fabricación y venta de armas).

Del desarrollo de esta crisis, provocada por los grandes especuladores internacionales de capital, uno puede extraer ya, al menos, estas tres enseñanzas: 1ª) las altas instancias politicas son cómplices y correas de transmisión de los intereses de los grandes capitales, carecen de autonomia real y, en consecuencia, vivimos en una falsa democracia que no duda en atacar frontalmente las necesidades (educación, empleo, salud, pensiones, función pública, etcétra) de la mayoría de la población; 2ª) las tradiciones emancipatorias de la izquierda no logran frenar una dura derechización general no solo de la economía, sino tambien de la cultura y de los valores éticos de la sociedad; y 3ª) realidades como el militarismo, la opción por las guerras y el rearme, la insolidaridad internacional respecto a los millones de seres que pasan hambre y necesidades en el mundo, etctera, se imponen sin más.

Ya se han presentado iniciativas (de IU y de ERC) en el Parlamento para que se reabra el debate sobre los gastos militares en España. Pero la sociedad misma, en la que trabajamos los grupos por la paz y la no violencia, también tiene que abrir el debate de forma muy clara: ¿podemos admitir que haya más de 4 millones de parados cuando solo, por citar un ejemplo, en el gigantesco avión militar A400M el Gobierno español tiene previsto gastarse la friolera de 3.000 millones de euros para comprar 27 de estos artefactos de guerra? ¿Podemos admitir que se congelen las pensiones de nuestros mayores para que el Gobierno tenga dinero para pagarse sus oscuras aventuras militares en Afganistán? El despilfarro de los gastos militares, las guerras, el rearme y la insolidaridad más descarada son una locura y un atentado contra la dignidad humana.


3 jun. 2010

Partido Humanista - Chile: Bases de acción política

El Partido Humanista propugna expresamente:

El sostenimiento del régimen democrático como forma de transición de la democracia formal a la democracia real.

La lucha por el logro de regímenes democráticos allí donde no se hubieran establecido o hubieran sido suplantados por regímenes de fuerza.

Por otra parte, rechaza expresamente:

La violación de los derechos humanos, el empleo de la violencia como método de solución de conflictos y la concentración personal del poder.

Con respecto a la metodología de acción, confirma expresamente lo manifestado en su Declaración de Principios: el Humanismo se rige por la acción no-violenta.

El Partido considera al sufrimiento del pueblo como un hecho producido por la violencia económica. Por consiguiente proclama la necesidad de fortalecer toda organización social que contrarreste tal situación. En ese sentido, propicia la creación de cooperativas de producción, de servicio y de consumo y exige del Estado el apoyo necesario para la cooperativización de toda empresa que, por su situación, comprometa el presente y el futuro de los trabajadores.

El Partido señala a los monopolios económicos y financieros como factores de dependencia y de desinteligencia entre las fuerzas productivas de cada país.

Siendo la propiedad, como la sociedad misma, un fenómeno histórico, el Partido advierte sobre el peligro que entraña detener en los hechos tal dinámica y sostener, en el Derecho, la tesis del naturalismo inmovilista. El Humanismo social propicia reformas impositivas y nuevos modelos de autogestión y cogestión que modifiquen la situación de la propiedad e incentiven una distribución progresiva de la riqueza.

Distintas formas de discriminación se imbrican con la explotación económica y adquieren carácter de violencia racial, religiosa, generacional, cultural y sociológica. El Partido destaca la violencia que se ejerce puntualmente contra la mujer y el joven, convertidos en objetos y no en sujetos de pleno derecho en la práctica de la relación social.

El Partido efectiviza el principio de opción como expresión política concreta de la libertad: multiplicidad de modelos de cogestión dentro de un sistema cooperativo general; pluralidad sindical dentro de una confederación de trabajadores; cogestión estudiantil ejercida a través de centros únicos de estudiantes con diversidad de listas y de líneas; servicio militar optativo; igualdad de predica para las distintas confesiones religiosas y para el ateísmo. En suma, la lucha contra el autoritarismo y el monopolio económico, organizativo e ideológico, es la actitud básica que pone en marcha el Partido Humanista.

Liquidación de la pobreza, eliminando el desempleo y la explotación a través del sistema cooperativo, educación gratuita en todos los niveles, seguridad y medicina social, reducción progresiva del presupuesto bélico y militancia solidaria internacional con los países que luchan por su liberación, son claras prioridades del Partido.

El Partido considera que toda política verdaderamente civilizada debe partir de dos premisas fundamentales:

1.- La acción de renovación permanente de las instituciones jurídicas y políticas, basada en la idea de superación de lo viejo por lo nuevo y;

2.- La transparencia, la cristalinidad en el procedimiento político dentro de cada país y en las relaciones entre países.

En materia internacional propicia lo siguiente:

1.- Adhesión a la política de no alineamiento.

2.- Firmas de tratados de paz permanentes entre países en una zona de conflicto, mientras secundariamente se continúan las negociaciones de tipo particular, dejando en manos de Naciones Unidas la supervisión de la zona conflictiva y, en casos extremos, sometiendo la decisión a la resolución del tribunal internacional.

3.- Desmilitarización acelerada progresiva y proporcional de los países de la zona conflictiva y de las grandes potencias aún cuando no actúen directamente en la zona de conflicto.

4.- Eliminación de barreras aduaneras e integración económica mediante tratados específicos de complementación entre los países de la misma zona geográfica.

5.- Negociación en común de los países deudores con la banca acreedora sin intermediación, por parte de esta, de organismos con los cuales aquellos países no contrajeron empréstito alguno.

6.- Avance en la discusión internacional a los efectos de la creación de un nuevo ordenamiento económico de manera que las hoy deterioradas relaciones de intercambio tiendan a nivelarse.

7.- Cooperación para la transferencia científica y tecnológica internacional en base a compromisos específicos, pero enfatizando en la idea de que el desarrollo de todas las zonas del mundo producir una ampliación de mercados, mientras que el relegamiento de grandes reas y masas poblacionales tender a la generación de conflictos incontrolables para los mismos círculos armamentistas que alientan el atraso y la guerra, además de llevar al colapso económico mundial.

8.- Formación de tribunales zonales e internacionales permanentes dedicados a recibir denuncias y a juzgar a quienes atenúen contra la vida y la libertad de sus pueblos, de sus vecinos, o contra la vida a escala internacional, recordando que la transgresión de los derechos humanos no solamente se refiere a acciones de violencia física directa sino a todo tipo de imposiciones, fundamentalmente económicas, que suelen poner en marcha potencias destacadas respecto de países de economía débil. Esos tribunales deberán también recibir denuncias y expedirse respecto de países que no efectivizan el control necesario de fuentes productores de polución y deterioro, o que ponen en peligro actual o futuro la salud de sus poblaciones, de poblaciones vecinas y en definitiva, del sistema mundial

1 jun. 2010

Repudio Humanista al criminal ataque israeli

Guillermo Sullings

El Partido Humanista Internacional manifiesta su enérgico repudio al criminal ataque perpetrado por fuerzas especiales israelíes contra la "Flota de la Libertad" que llevaba ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza, provocando la muerte a cerca de 20 personas y más de 30 heridos entre los civiles que tripulaban los barcos.
PressenzaBuenos Aires, 31/05/10.- Instamos a que la comunidad internacional toda, y las Naciones Unidas en su representación, se manifiesten con determinación al respecto. No son para nada suficientes los "pedidos de investigación de cómo fueron los hechos", o la "preocupación por el uso desmedido de la fuerza", con el que varios gobiernos de Europa y Estados Unidos pretendieron dar una respuesta diplomática a semejante hecho. Porque más allá de cómo se haya producido el desenlace final del ataque a mansalva sobre civiles, nada puede justificarlo, como tampoco se puede justificar el bloqueo y la ocupación que están en la raíz de este hecho criminal. Y tampoco se puede hablar de uso desmedido de la fuerza, dando a entender que podría existir un uso medido o razonable de la fuerza, en el marco de esta situación.
Israel viene incumpliendo sistemáticamente las diversas resoluciones de las Naciones Unidas, y en particular la resolución 1860 que la obliga a terminar con el inhumano bloqueo a la Franja de Gaza y permitir el libre ingreso de ayuda humanitaria. Así que no se puede pretender explicar este crimen como un error, o como un exceso en el cumplimiento de controles que de por si son totalmente ilegales y arbitrarios, y fundamentalmente inhumanos, teniendo en cuenta la situación extrema en que vive la población palestina en ese lugar.
Los Humanistas ya denunciamos en su momento la última invasión en el año 2009 a la Franja de Gaza, reivindicando el derecho que tienen tanto el pueblo judío como el pueblo palestino de poder tener su propio territorio. Afirmamos que la existencia de las dos naciones con su propio territorio soberano será la solución para terminar, tanto con los atropellos del ejército israelí, como con los actos criminales del terrorismo.
También afirmamos los Humanistas, en nuestra reciente Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia, que es prioridad el desarme nuclear, la reducción de armamento convencional y el retiro de tropas de los territorios invadidos, para poder avanzar con la paz en el mundo. Porque hay que terminar con la hipocresía de este orden internacional en el que hay países que están obligados a cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas, y hay potencias militares que parece ser que tienen derecho a hacer caso omiso de las mismas.
  • Guillermo Sullings PARTIDO HUMANISTA INTERNACIONAL
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
                           Gustavo Jones
                        Cel.0223 546 04 13
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