4 abr. 2013

El hombre que tuvo un sueño y lo contempló desde la cima de una montaña

El 3 de abril de 1968, Martin Luther King se encontraba en Menphis. Unos días antes había estado apoyando a los trabajadores negros que reclamaban igualdad de condiciones laborales con los blancos. Ese día, se dirigió a un grupo de amigos y pronunció un discurso. En el ambiente flotaban las recientes amenazas de muerte lanzadas por sus enemigos. Esto es lo que el Dr. King dijo el 3 de abril:
 
"Entonces llegué a Memphis. Y algunos empezaron a decir amenazas, o a hablar sobre las amenazas que circulaban. ¿Qué me ocurrirá a mi de parte de algunos de nuestros enfermos hermanos blancos?

Bien, no sé que ocurrirá ahora. Tenemos unos días difíciles adelante. Pero ahora no me preocupa a mí. Porque yo he ido a la cima de la montaña. Y no me importa. Como cualquiera, me gustaría vivir una vida larga. La longevidad tiene su lugar. Pero no me preocupa eso ahora. Solo quiero realizar la voluntad de Dios. y Él me ha permitido ir arriba de la montaña. Y lo he revisado. Y he visto la tierra prometida. Puedo que no llegue allí con ustedes. Pero quiero que esta noche sepan, que nosotros, como un pueblo, llegaremos a la tierra prometida. Estoy feliz esta noche. Nada me preocupa. No le temo a ningún hombre. ¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor"
 
Al día siguiente, hoy hace 45 años murió asesinado por el disparo de un rifle.
 
¿Cómo se puede matar a alguien que tiene una fé tan grande? ¿cómo matar la fuerza de una idea, de un sueño, de una esperanza?
 
El Dr. King llegó a la cima de la montaña y sus ojos contemplaron la tierra prometida, la tierra del futuro, preludio y anticipo de la nación humana universal donde "las personas no seán juzgadas por el color de su piel, sino por su carácter y sus obras"
 

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