2 feb. 2013

La posición humanista ante la corrupción


Comunicado de Prensa


La posición humanista ante la corrupción

El Partido Humanista se indigna, como muchas personas en este país y denuncia el actual estado de  corrupción generalizada de las instituciones, comenzando por este gobierno con sus cínicas medidas, donde se dedican por un lado a perjudicar a la mayoría de la población con recortes y por otro a beneficiarse a ellos mismos y a sus amigos. 

La “Bomba” Bárcenas que ya salpica a este gobierno y la “Bomba” Urdangarín”, que terminará salpicando a la propia institución Monárquica, son un ejemplo del regreso de las malas acciones humanas que por un tiempo pueden mantenerse hasta que se vuelven en contra de aquellos que las hacen. Esperamos que una gran mayoría de la gente, incluso de aquellos que en aún  les apoyan, repudie y haga vacío a conductas tan inmorales y vergonzantes.

Los humanistas tenemos como máximo principio moral de coherencia la regla de oro, que dice:  trata a los demás como quieres que te traten a ti.  Y desde este  principio  tan  sencillo  surge  una  nueva  escala  de  valores  donde  lo importante son los demás y las acciones que haga trataran de beneficiar a otros y coherentemente con ello yo me  beneficio, obteniendo  el agradecimiento por el buen acto, y ese debería ser el móvil de todo político: desvivirse por su pueblo (teniendo en cuenta a la mayoría) para mejorar las condiciones de vida de la población.

Si ponemos en relación esta actitud con el actuar que vemos a diario en la cosa publica, las actuales instituciones y quien las detenta van cogiendo un tono cada vez más anti-humanista, su móvil es el propio beneficio de quienes están a frente de ellas y el de sus amigos y familiares cercanos y el perjuicio de la mayoría.

Los momentos de crisis que vivimos son buenos para proponer cambios, por eso como medidas concretas los humanistas pedimos:

Dimisión del gobierno y convocatoria de elecciones generales, ante la escandalosa sospecha de corrupción generalizada.

Reforma constitucional que incluya:

-Una  Regeneración  Política  con  la  elaboración  de  una   Ley  de Responsabilidad  Política  para  poder  destituir  al   político  que  engaña  e incumple lo prometido y se corrompe, mediante el voto de la ciudadanía, con un proceso constante y periódico de control por parte de los votantes.

-Desarrollo  de  mecanismos  de  democracia  directa:  Referendos vinculantes y obligatorios en todas las leyes que afecten a una mayoría de la población, entre ellos la forma de Estado que queremos, y todas las leyes últimamente  aprobadas  de  recortes  de  derechos,  así  como  una  división efectiva de poderes legislativo, ejecutivo y judicial, estableciendo la elección directa de los órganos de gobierno de los jueces.

Quizás este y otros momentos como este que se irán produciendo y donde se pone en evidencia la descomposición moral de las instituciones es cuando es necesario apostar por lo nuevo que ya está naciendo, como se ha puesto en evidencia durante los dos últimos años con las movilizaciones que recorrieron el mundo y que han respirado mayoritariamente una actitud humanista y no violenta, y donde la acción política sea un compromiso de servicio a los demás y no un negocio de personas sin escrúpulos que solo actúan en su propio beneficio.

Es el momento de apostar por la Democracia Real y no Formal.
Es el momento de los hombres y mujeres valientes

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