24 may. 2010

El Partido Humanista muestra su rechazo a las medidas anticrisis de Zapatero y pide el establecimiento de un sistema de economía mixta

Los humanistas denunciamos que la reducción del déficit
afecte a los gastos sociales y reclamamos que se
reduzca el presupuesto de defensa, que se aborde una
reforma fiscal que grave la especulación e incremente los
impuestos directos a las rentas más altas y defienda la
economía productiva.


Madrid, 8 de mayo.- El Consejo Federal del Partido Humanista, tras conocer las decisiones del Gobierno respecto a la crisis económica, ha emitido el siguiente comunicado:
"El Partido Humanista manifiesta su rechazo a las medidas adoptadas por el Gobierno de España para la reducción del déficit público. Rechazamos la reducción del salario de los funcionarios con menores ingresos, la congelación de las pensiones, la retirada de la ayuda por nacimiento de hijo o la desaparición de la retroactividad en las prestaciones derivadas de la Ley de Dependencia y la práctica totalidad de las medidas anunciadas por el Gobierno que, en el mejor de los casos retraerán la demanda y con ello se enlentecerá la recuperación de la economía y, en el peor, empobrecerán directamente a sectores débiles, tales como pensionistas, parados o trabajadores.

Para el Partido Humanista, los recientes hechos evidencian que Zapatero y el resto de gobernantes “democráticamente elegidos” son meros títeres de aquéllos que realmente detentan el poder en el nuevo orden mundial. Éstos son los que algunos, de modo impersonal y eufemístico, llaman “los mercados” y que, para los humanistas son, simple y llanamente, un grupo de individuos sin escrúpulos que, con tal de embolsarse unos cuantos millones de dólares o de euros, son capaces de especular en los opacos mercados financieros provocando el incremento de los costes de financiación de los estados soberanos y sus empresas. Llegan al punto, con sus actos, de comprometer seriamente el tejido productivo de los estados que ponen en su punto de mira y, con ello, condena a la pobreza y el desempleo a millones de seres humanos.

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, Sarkozy, Merkel y, más recientemente, Obama, todos ellos perfectos edecanes de aquellos desalmados, han estado prestos en instruir a Zapatero acerca de las medidas a tomar y éste en aplicarlas.

Es paradójico que una crisis originada en la especulación financiera e inmobiliaria, promovida la una, y alimentada la otra, por la banca, acaba siendo pagada por los mismos a los que bancos e inmobiliarias han ido esquilmando a lo largo de estos años.

El Partido Humanista denuncia el cinismo mostrado por el Gobierno al presentar como inevitables los recortes en gasto social e inversión. Denuncia también la inacción de los principales sindicatos, CCOO y UGT, que llevan dos años contemporizando con el Gobierno y la patronal y les reclama que, aunque sea tarde, asuman las responsabilidades que legalmente les competen en la organización de movilizaciones de los trabajadores.

Los humanistas no somos ingenuos y comprendemos que la economía de un país no se sostiene en el tiempo si el valor real de lo que consumen e invierten sus empresas y sus ciudadanos no tiende a cierto equilibrio con la producción. Ahora bien, no compartimos que la ausencia de déficit o el superávit de las cuentas públicas, que es algo diferente de lo anterior, deban ser el principal objetivo del Estado, como si de una gran empresa se tratara y, aún menos, que por ese absurdo objetivo se sacrifiquen los derechos de las personas.
En todo caso, no aceptamos que las únicas alternativas de reducción del déficit sean endeudarse en los mercados financieros esperando a tiempos mejores o reducir el gasto social.

La financiación de parte del déficit con la emisión de moneda es más que aceptable en situaciones como la actual. Ello “sólo” requeriría que el Banco Central Europeo fuera un órgano democrático y no un instrumento del neoliberalismo.

De otra parte, existen partidas presupuestarias susceptibles de ser reducidas sin que afecten a los derechos sociales ni a la inversión estatal que habrá de dinamizar la economía. Tal es el caso de los presupuestos del Ministerio de Defensa o de la Casa Real, por poner sólo algunos ejemplos. Por otra parte, el servicio de la deuda pública es un lastre para la economía del país. Es buen momento para cuestionar la validez de la obligación de pago de intereses usurarios en aquellos casos en que el tipo de éstos se derive de las oscuras maniobras de los especuladores. Es más, cabría considerar la legitimidad de las deudas adquirida por el sector público, pues allá donde no se den tales condiciones de legitimidad, la obligación de pago, en su totalidad, debería considerarse nula de pleno derecho.

Y, por otra parte, es posible reducir el déficit aumentando los ingresos, es decir, con nuevos impuestos o con el incremento de los existentes. En este sentido, los humanistas llamamos la atención sobre las grandes fortunas ilegítimamente amasadas con la especulación financiera e inmobiliaria que ha originado esta crisis. Creemos que intentar equilibrar las cuentas públicas mediante sustanciosos impuestos aplicados a esas fortunas revertiría, aunque fuera parcialmente, la grave violencia económica que se está ejerciendo sobre los más desfavorecidos. Y, por cierto, las actividades especulativas que aún continúan, ejecutadas o soportadas por el sistema bancario, deberían ser gravadas por unos impuestos tales que evitaran el intento de despojar a la sociedad de aquello que es de todos. Y, por supuesto, en cualquier reforma del sistema fiscal, debería contemplar la supresión del IVA, la supresión del IRPF a las rentas más bajas y, como compensación, el incremento del tipo de gravamen para las rentas más altas.

El Partido Humanista, advirtiendo que la destrucción de la economía productiva está agravando el déficit, pues cada cierre empresarial, además de generar costes al Estado supone deterioro de ingresos, demandamos la defensa de dicha economía, proporcionando financiación e incluso asumiendo incrementos del gasto público.

Situaciones como éstas nos muestran la continua violencia económica que se deriva del modelo neoliberal y la insuficiencia de la propuesta socialdemócrata para evitar los perversos efectos del capitalismo. Los humanistas reclamamos el establecimiento de un sistema de economía mixta, que ponga el trabajo por encima del gran capital y que, sin impedir la iniciativa privada, dote al Estado de todos los instrumentos necesarios para complementar dicha iniciativa e intervenir sin restricciones allá donde sea necesario para garantizar el desarrollo de la economía nacional y el bienestar presente y futuro de los ciudadanos. En ese contexto pedimos la creación de una banca pública sin interés que asegure el acceso al crédito en aquellas circunstancias que se requiera para garantizar tanto los derechos individuales como el interés social"

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