24 dic. 2013

El Partido Humanista rechaza la reforma de la ley del aborto propuesta por el Gobierno

Defiende la libertad de opción y denuncia la violencia que se manifiesta en la acción de despojar de intención y de libertad al ser humano o a conjuntos humanos, en este caso a las mujeres

 
El Partido Humanista rechaza totalmente el  texto que ha presentado el Gobierno del PP, como anteproyecto de ley que denomina "de protección de los derechos del concebido y de la mujer embarazada", y considera que es una nueva concesión a la ultraderecha y un ataque a la libertad y los derechos de las mujeres.

El proyecto solo recoge dos supuestos legales para poder abortar: el embarazo fruto de violación –hasta 12 semanas- y el grave peligro para la salud, física y síquica, de la mujer gestante –hasta 22 semanas-. En éste último está subsumido el supuesto de malformación del feto, que también deberá afectar gravemente a la salud de la mujer para ser legal, por lo que se convierte en un supuesto de doble condicionamiento y de doble prueba.

De este modo la penalización del aborto es más grave que en los supuestos de la ley de 1985. Todos los procedimientos para llegar a la práctica efectiva de la intervención aparecen adornados de un protocolo complicado, lento, burocrático, con tiempos de espera y reflexión muy amplios y mediatizados por voluntades e informes ajenos y externos a la mujer, tanto de técnicos como de personas que tutelan a la mujer.

Las características de esta propuesta de ley han sido anunciadas en los medios de comunicación, desencadenando reacciones en amplios sectores de la sociedad y en especial entre las organizaciones de mujeres y el colectivo de profesionales que realizan las interrupciones voluntarias del embarazo, quienes han desmontado, uno a uno, los cínicos e inconsistentes argumentos esgrimidos por los defensores de la propuesta de Ruíz Gallardón. Y han advertido que más del 90% de las mujeres que han interrumpido voluntariamente su embarazo en nuestro país estarán abocadas viajar a otro país para abortar o a someterse a un aborto clandestino, circunstancia que pondrá en riesgo su salud y su vida -por cierto, cabe señalar que con la actual ley, los abortos no han aumentado, sino todo lo contrario- .

El Partido Humanista defiende la libertad de opción y denuncia la violencia que se manifiesta en la acción de despojar de intención (y, por cierto, de libertad) a las mujeres. Son  las mujeres quienes deben decidir sobre su cuerpo y su futuro de acuerdo a sus creencias. Aquellas que decidan abortar han de ser apoyadas, garantizándose que pueden hacerlo libremente, con el aval de la ley, de forma gratuita y en los servicios de salud públicos. También las que decidan llevar adelante su embarazo deberían contar con el respaldo de las instituciones y con recursos económicos y sociales, independientemente de su condición y de su orientación ideológica, religiosa, sexual o social –cosa, que no se está cumpliendo-.

Además del derecho a interrumpir voluntariamente el embarazo, se debe garantizar el acceso a una educación sexual y reproductiva desde la infancia y a medios anticonceptivos sin restricciones.
Esta política restrictiva y negadora de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres quiere imponer una particular moral religiosa y una visión parcial del mundo al conjunto social como si fuera la verdad absoluta, mediante leyes y políticas ultraconservadoras que consideran a la mujer como una víctima y un ser sumiso e incapaz.

Asimismo, insisten en ubicar al no nacido como ser humano, algo que el Tribunal Constitucional ha rechazado en varias sentencias: la vida del "nasciturus" es un bien jurídico protegido por el art. 15 de la Constitución, pero no le corresponde de ninguna manera la titularidad del derecho a la vida. Titular de derechos sólo lo puede ser la persona y el "nasciturus" no lo es.
Para los humanistas, "el ser humano es el ser histórico, cuyo modo de acción social transforma a su propia naturaleza".  

El ser humano puede transformar incluso su propia constitución física, como está sucediendo con la instalación de prótesis o  la intervención en sus genes. La fecundación in vitro está permitiendo sobrepasar las limitaciones impuestas por la naturaleza, generando la opción de dar vida a personas con dificultades para el embarazo, o del mismo sexo y abriendo la puerta a desvincular la reproducción de la especie de determinados modelos. Esa liberación, que afecta de manera especial a las mujeres, generará nuevos modelos de relación y nuevos sistemas sociales. Gallardón y sus amigos (por cierto, no había ninguna mujer en el grupo de estudio que ha parido la propuesta de ley del gobierno) no quieren que eso suceda.

El Partido Humanista llama a la movilización frente a este nuevo atropello y a la participación en las movilizaciones anunciadas por el movimiento feminista, que tanto esfuerzo ha realizado para que se reconozca este derecho hoy en peligro.
 



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