31 may 2012

15M, la izquierda y aquellos maravillosos años; Franz Biberkopff

Casi todas las teorías de la conspiración sobre el 15M me las leí en el primer mes del movimiento, hace un año. Lo cierto es que estoy de acuerdo en un tema con todas ellas: el 15M se ha cargado a la izquierda de toda la vida, a la radical y a la reformista, esa que precisamente llevaba "toda la vida" a años luz de la gente. Y me parece bien. De repente, así, de un día para otro, esa gente ha salido a la calle y se ha hecho cargo de gestionar la política y su vida sin pedirles permiso. Eso me parece estupendo, es realmente revolucionario. 

La gente ha salido con otro "programa" centrado en la denuncia de la banca, las lacras del neoliberalismo, la farsa de la democracia, el tema de la vivienda, de la sanidad, de la educación, de la autogestión, del apoyo mutuo, de la revolución!! La "izquierda" no sabía siquiera que existieran cientos de miles de personas que pensaran por si mismas, que "de facto" fueran anticapitalistas por su praxis más que por su discurso formal ..... y alucinó, o mejor dicho, en las semanas posteriores al 15M entró en estado de shock. Y ante la falta de explicaciones (que hubieran dado fe de su propio fracaso histórico) buscó en el cubo de la basura donde encontró un par de curriculums sospechosos y los aireó como si fueran la prueba incuestionable de que el 15M era un montaje con mando a distancia (algo muy propio de ministros del interior y también del stalinismo). Yo no me esperaba otra cosa de cierta gente y de ciertos grupos, la verdad sea dicha.

Recuerdo la primera Asamblea de Arganzuela y a los cansinos de La Traba de Legazpi sin poder disimular su desconfianza ante la reunión espontánea de más de 1800 personas en el parque. Y no me olvidaré nunca de todas las burradas que se publicaron en La Haine y en Kaos en la Red sobre el 15M como experimento "del poder". O a un nota de un "Ateneo Republicano" deseando abiertamente el fracaso del movimiento. O a un tal Marat, que desde su blog llegó a convocar una concentración CONTRA el 15M, un domingo, en Tirso de Molina.

Hace un año todas estas corrientes de "izquierda radical" (entre las que habría que incluir al antifascismo tribuurbanista, a las diferentes corrientes rojas y demás grupúsculos de la galaxia marxista-leninista y del frente de liberación de judea) estaban en pleno proceso de descomposición. A pesar de ello, desvinculados de la realidad, muy lejos de la gente, se sentían cómodos en su micromundo de micromanifestaciones, microcharlas, microfiestas, microwebs, microcolectivos y microimpacto en la sociedad. Llegó el 15M y como un huracán ventiló el aire enrarecido y el tabernáculo en el que se había convertido el "anticapitalismo" madrileño.

Hoy veo en las Asambleas y en las Comisiones del 15M decenas, por no decir cientos de "cuadros" (por utilizar la vieja jerga) , gente preparadísima, inteligente hasta decir basta, valiente, que en un año ha enriquecido su experiencia y conocimiento político sobre la realidad de tal forma que un viejo militante de la "izquierda dura" no habría sido capaz de conseguir a lo largo de una década. Porque esa era precisamente una de las señas de identidad de nuestros viejos revolucionarios: su incapacidad para aprender, para ampliar y enriquecer su discurso y sobre todo su explicación acerca de lo que pasa a su alrededor, a dos palmos de su cara. 

Las cosas sólo sucedieron una sola vez en sus textos sagrados, nunca en el mundo real, demasiado complejo y escurridizo para su "ciencia política". Pegados como una mosca a un pegote de miel, llevaban años recitando los mismos salmos al tiempo que su mundo, el mundo, se derrumbaba delante de sus narices. Mientras una generación de decenas de miles de activistas se preparaba para tomar las calles, ellos vivían encerrados en sus locales y sus tabernas, convencidos, empeñados en que nada cambiase, en que todo siguiera siendo igual para que su mundo y su forma de vida se mantuviera intacta. Sin saberlo eran (y lo siguen siendo hoy) conservadores, y lo demostraron con su reacción de rechazo al cambio, al nuevo movimiento. Su apuesta fue aferrarse a lo ya conocido, a lo ya explorado sin arriesgar en la velocidad , la incertidumbre y la vorágine de lo que se ponía en marcha. Su estrategia fue el infundio, la intoxicación, la dudas, airear nombres. Y ahí los tenéis , a un año de la tormenta, fuera de la escena, desaparecidos, outside.

El 15M ha redefinido muchas cosas, la primera de todas el universo político de la vieja guardia. Le ha dado la vuelta como a un calcetín y ha enriquecido la okupación, el feminismo, ha colocado en el centro de la acción política a la desobediencia civil, la ha masificado, la ha dignificado ante millones de personas, ha acabado con la "contrainformación" y la ha sustituido por el enjambre comunicativo (esta vez en serio), ha roto la "clandestinitis" y la ha transformado en visibilidad , ha liquidado el tribuurbanismo y el gueto, ha llevado la rebeldía y la resistencia allí donde nadie había llegado aún. Y por encima de todo ha dado salida de forma racional y creativa a un montón de sentimientos de rechazo al mundo actual, si, al capitalismo, sin recurrir a palabros que matan las ideas y desmovilizan a las personas.

Había miles de personas "como nosotros" pero no las habían visto nunca, no sabían siquiera nada acerca de su existencia. Eso no estaba escrito en sus libros. El día que salieron de una vez todas juntas, a la calle, hace un año, nuestros viejos revolucionarios pensaron que aquello era un espejismo, un montaje, una alucinación; y como le Quijote, arremetieron contra ellas, lanza en ristre. Por suerte ya nada volverá a ser como antes. Ni nostr@s , ni ellos ni nadie.

Franz Biberkopff
Madrid 15 de mayo 2012




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