11 dic. 2011

Yo acuso y “acoso” Carta abierta al alcalde de La Laguna

(12° aniversario - Patrimonio de la Humanidad)


Usted y otros alcaldes de ciudades Patrimonio de la Humanidad acaban de redactar un manifiesto rebelándose contra el “acoso” que sufren por la gestión de sus respectivas ciudades históricas. Piden que no se dude de su “honorabilidad” y que se presenten un “aval y prueba” de las acusaciones. Señor alcalde, yo (como un número creciente de personas e instituciones canarias) dudo de su “honorabilidad” en la gestión del casco histórico lagunero. Y como “aval y prueba” pongo (otra vez) a su disposición mis repetidas denuncias en los medios canarios y nacionales desde 2006, además de un informe que presenté en la oficina de gestión del centro histórico en 2008. Entre mis denuncias, figura la destrucción de los restos de un callejón del siglo XVI en pleno centro en 2008. Si algo tengo, son pruebas.

Yo le acuso de promocionar desde su ayuntamiento la mentira de que a La Laguna se le concedió el título de Bien Cultural-Patrimonio de la Humanidad por el trazado de sus calles. Esto es rotundamente falso. La Laguna recibió el título por “la ciudad en su conjunto”. Es decir, por el parcelario y la estructura de todas y cada una de sus casas protegidas (desde la fachada hasta la huerta trasera), el equilibrio en la altura de las casas, las fachadas de estilo vernáculo… y sobre todo por una mezcla única de viviendas de distintas clases sociales (desde palacios a casas terreras). Esta mezcla no existe en Vegueta o La Orotava. Sólo en La Laguna.

Le acuso de haber declarado la guerra al tipo de casa más débil: la casa terrera. ¿La prueba que me avala? Siendo usted alcalde, casi han desaparecido del centro del casco histórico. En la calle Carrera no queda ninguna, en San Agustín sólo una (convertida en una tienda turística) y en Herradores apenas sobreviven dos intactas. Cuando en 2007 fue elegido alcalde, en Herradores había cuatro más. Usted trata las casas terreras como prisioneros en un campo de exterminio.

Le acuso de no velar por los intereses de los ciudadanos, sino del interés privado. ¿Quiere pruebas? Montserrat Ríos lleva casi dos años en los tribunales debido a los daños provocados en su vivienda histórica por una obra aledaña que destruyó tres casas terreras en la esquina de Herradores con Viana. Además, el constructor arrasó ilegalmente con una casa terrera protegida del siglo XVIII y sólo dejó la fachada. Usted no ha ayudado a Montserrat. Pero, su ayuntamiento sí acudió rápidamente a defender el interés privado. En el tiempo récord de seis meses, intervino ante el Cabildo para desbloquear un informe que paralizaría las obras de un centro comercial a escasos metros de la plaza del Adelantado. Su ayuntamiento defendió los intereses del Grupo Número 1 y ahora se construirá el centro comercial.

Y mientras tanto, usted estrangula al pequeño y medio comerciante del centro histórico, el cual se está quedando en manos de franquicias multinacionales. Los ciudadanos se quejan de los altos precios en los pequeños y medianos comercios. ¿Por qué el ayuntamiento no cuenta con programas de microcréditos y de desgravación fiscal para ayudar a estos comercios como ocurre en otras ciudades europeas?

Le acuso de no rodearse de una comisión de expertos para la gestión del centro histórico. Su Consejo Municipal de Patrimonio Histórico fue simplemente un montaje pre-electoralista. Le acuso de mantener en el cargo como máxima responsable de la gestión del centro histórico a la empresa de construcción Arquitectura Urbanismo y Cooperación, S.L. – una multinacional que opera en más de 15 países y de la que es accionista la señora Cerrillos. ¿Acaso no es ya suficiente con ver nuestras costas en manos de mafias y multinacionales turísticas? Esta empresa ha transformado el centro de La Laguna en una “playa” con calles convertidas en terrazas turísticas. Por eso, no sorprende que, aparte de usted, una de las pocas personas en Tenerife que defiende la empresa de Cerrillos sea el empresario turístico Pedro Luis Cobiella. ¿Cómo es posible que una ciudad patrimonio de “toda la humanidad” esté gestionada por una empresa privada pagada con fondos públicos? ¿Qué es lo próximo? ¿Convertir el Palacio de Nava en un hotel-pastiche de lujo como el Gran Hotel Bahía del Duque?

Usted, señor alcalde, ha permitido que el centro histórico de La Laguna haya sido privatizado silenciosamente delante de nuestras narices. Dudar de su “honorabilidad” es un eufemismo. Con una gestión como ésta, a usted, ni los laguneros ni la historia le absolverán.


 Álvaro Santana Acuña
Historiador y sociólogo. Universidad de Harvard
Correo electrónico: asantana@fas.harvard.edu


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