7 mar. 2011

¿Haremos lo que mande el señor banquero?

Pocas veces unas elecciones se presentaron con tan pocos alicientes para la mayoría de los ciudadanos. La sensación es que se vote lo que se vote, va a dar igual, se hará lo que dicten los poderes económicos, y para eso los medios de comunicación van preparando a la población para que las medidas no les cojan por sorpresa y ya se vayan resignando. 

Muchos elegirán abstenerse, incluso haciendo de la abstención una acción de protesta y de rechazo de la falsedad electoral. Los grandes partidos no se están esforzando en diseñar programas ni alternativas, ni siquiera en apartar de sus listas a conocidos corruptos y corruptores. Para qué, si al final harán lo que diga el señor banquero, adornado con toda la parafernalia de opinadores que aplauden con las orejas las "reformas necesarias para sanear la economía", que es lo mismo que decir más recortes sociales, menos servicios públicos, y más dinero para la banca.


foto de Rafael Edwards
¿Pero que pasará con toda esa masa crítica de personas convencidas de que esto no va a ningun sitio y que rechaza esta situación?  Eso es lo interesante. Conviene que no olvidemos que no basta con criticar, hay que hacer algo diferente a lo que se critica, y siempre es mas facil ponerse de acuerdo en lo que no queremos que en lo queremos. Los humanistas sentimos que hay que mirar al futuro y atreverse a imaginar el mundo al que aspiramos, y ver cuales son los pasos que nos llevan en esa dirección,   apoyar todo lo que nace y lleva esa dirección. Y sobre todo quererlo mucho, mucho, mucho. Para cambiar el mundo hay que buscar adentro de uno lo que el mundo necesita.
Arturo Viloria
 

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